Traición
Mi cuerpo me está diciendo que no quiero más todo esto, ¿por qué cohartarlo de tal manera que pareciera un lienzo blanco, transparente, invisible?
¿Acaso no veo mi dolor?
Lo reconozco en mi mirar, sé que me miento.
El dolor de la palabra escrita
El miedo de que me leas.
Más todavía, el dolor de lo (en) callado
De lo carcomido en el alma, de la herida supurando.
¿Acaso no veo mi dolor?
Lo reconozco en mi mirar, sé que me miento.
El dolor de la palabra escrita
El miedo de que me leas.
Más todavía, el dolor de lo (en) callado
De lo carcomido en el alma, de la herida supurando.
Algunas veces dejo la cadena sin tirar
Para observar lo que desecha mi cuerpo
Y pueda asimilar que tu corteza tenga el mismo aspecto
Todo lo que callo, se amontona como las hojas putrefactas en mi garganta
El suelo sobre abonado también es estéril
Y yo quiero ser fértil de actos y palabras sinceras
Ya no de lamentos y rencores
Esta sangre envenenada que se desliza por mis labios
Llega a tu oídos que son un nido vacío
Llega a tus manos que son dos martirios
Llega a tu pecho hundido
A tu mejilla agria
A tu voz y tus ojos asqueados de realidad
Llega a tu impuntualidad y tu impunidad para versear la vida
Todo mi ser se derrama en una única gota que ya mojó la almohada
Ya ha llovido
Ya ha pasado el frío
Quizás, no este tan lejos de llamar a este otoño mi muerte
Quizás, pueda volver a verte, sabiendo que extraño el momento en que nos conocimos y nunca más sucedió igual.
Extraño lo que por única vez nos dimos.
Un hola y un chau sin reclamos
Una caricia sentida
A medio andar
A medio galopar
El frenesí en mis piernas queriéndote alcanzar
Hoy te dejo suelta, sola y marchita como quien me habita
Quizás no pueda olvidar tu risa, ni tu mirada, ni tu dicción
Quizás así y todo, prefiera ver de frente a la muerte que llega acechándome.
Quizás no exista un mañana para nosotras dos. Y la culpa se diluya al igual que el amor.

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