Tregua
Me encierro
Me encierro cada vez mas en la penumbre
Se oscurece el día y tu nombre va perdiendo fuerza en mi cabeza
Lo que antes llamaba amor hoy es martirio
Eso que profirió en gritos
Una risa gris
Un oído cansado
La escucha interna
El resurgir de una voz distinta
Se distingue en el cielo una especie de nube que llama al aguacero
Una fécula de maíz condensada en un vaso podrido
Algo parecido al alumbre
Un sol poniente
La luz de la luna se apaga para fundirse en un eclipse y quizás algo se devele, algo se opaque y mucho muera. Mucho nuevo nazca
Algo se transforma en ese intervalo, en esos minutos de luces contrapuestas
En ese camino directo hacia el destino conocido, algo se desboca, algo palidece y la noche emerge
La vida tranquila ha quedado lejos, la vida aburrida ya no existe. Todos los días son un canto de gaviotas hambrientas. Un chirrillido. Aguacero. La noche se pone silvestre. Los jaguares salen de sus cuevas. La presa quiere ser cazada y el hambre desespera. Amamanta una loba a sus crías mientras permanece en silencio, inmóvil porque da la teta en un lugar inhóspito y hostil
Precavida. El instinto ha dejado de salvarnos. Nos entregamos al martirio y el dolor
Nos aniquilamos. Nos conducimos a nuestro propio funeral por diversión
Un desencanto
Una letra rozando lo inútil
Una coma mal puesta
Un alarido
Una victoria
Me veo en ese mismo margen y ya no soy yo la que se ausenta
Me veo en lugares totalmente diferentes siendo parte de mi misma

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