Adios
Voy recorriendo los márgenes de algo difuso
Va quedando detrás lo que quise mostrarte
Ya no podemos detenernos en este oleaje
La vida nos arrastra sin decir adiós
Nos permitimos olvidar (nos)
Quizás sabiendo que nunca regresaremos
Las casas cambian y el tiempo las destruye
Mi vida se hace añicos y me olvido del sagrado silencio que cobija mis heridas
Ya coaguladas ya vueltas a abrir
Siempre expuesta, siempre penetrable
Un día quise borrar la sonrisa del espejo y camuflarme
No supe olvidar tu nombre ni tu pelo enmarañado
No supe acicalar el tiempo y dejarlo blando
Me permití tan poco y me aniquilé tanto
Por un perfume, por un collar, por migajas
No quise ver los ojos ennegrecidos, la oscuridad de los poros y el néctar carnívoro
Quise creer que la sonrisa torcida y los ojos descarriados hilvanaban un dulce porvenir.
No supe la tristeza y el amor irían de la mano.
Serían tan agrias las noches de desvelo
Y las mañanas solitarias
El silencio sepulcral
Ay la sonrisa torcida. Por qué me pierdo con tan poco?
Por qué mi vida pende de alguien más?
Nadie me quita lo que no poseo.
Si a nadie quiere nadie me daña.
El amor es para entregárselo al viento.
El viento todo lo sana, todo lo vuelve y lo entrega. Sediento de suspiros.
Quise confiar que la vida no me llevaría puesta. Sabiendo de ante mano que seríamos olvido.
Ay de mi confianza trunca en la verdad. Quizás deba ahogar mis penas con una canción frenética. Un dulce ahogo del tiempo. Un caos inminente. Todo llega en el mejor momento. A todo agradezco y todo suelto. Nada más hermoso que ver el cielo claro y sentir la certeza de cada paso.

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