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Reapareciendo, despacio, en movimiento

 Y me pierdo en ese intervalo El ir y volver. El mediar. El discutir. El comenzar y no llegar El acabar antes de empezar La distancia La finitud La diferencia atroz de la mirada Impersistente En recompenzacion Diferencia Me pierdo en la inmiscuidad En el devenir algo significativo para el ojo y el paladar ajeno Me pierdo cuando intento seguir un camino en vano a lo que creo correcto Me pierdo cuando deambulo y más me pierdo cuando exalto con locura mis deseos (arbitrarios y de libre albedrío), deseos infundados, exaltados, inalcanzables, irresolutos. Me pierdo en ese pez que intento mover sin tener branquias ni aletas. Me pierdo cocreando mundos paralelos cuando intento eludir el presente y fantasmear algo volátil. Como soy yo. Como la fibra que llevo dentro y me lleva. La volatilidad de la que soy parte. Me ancla algo más allá de todo esto. Este mundo aparte, distante y tan distinto de lo que considero cercano Me pierdo cuando intento mil cosas a la vez y sale una ...

Martes 30/8

 Por qué llegar hasta el minuto final. La resistencia. La indomable pesadez con que anda tu cuerpo cuando nadie te ve. Ese reflejo en la ventana del baño, esas goteras inacabables, esa almohada de moho, ese vacío en el estómago. Ese extrañar hasta aplastar. Destroza tu órganos frágil niña de cristal. Tu cartón corrugado no aguanta más el desdén, el mal trato, el acecho cotidiano. No aguanta la ira con que se impregna tus flaquencias. La corrupción de la mente. El inalcanzable apetito voraz. La traducción de una guitarra sonando bajito por miedo a ser encontrada. Todo eso. Todo ese dibujo, esas pinceladas con que pintabamos un cuadro solo en mi casita. Solo en unos metros cuadrados, lejos de la ciudad, con la libertad de un campo, flores, aromas, animales. Pero nada de otra gente humana, nada de miradas ajenas, éramos nosotros intentando ser juntos sin ampliar nuestro horizonte ni levantar nuestra mirada. Sigo insistiendo en pintar ese cuadro, en retratar esa imagen que mis ojos ca...
Escribir sin saber a donde ir. Comenzar e ir observando el detalle, las luces que se contraponen y te guían desafiantemente. El elixir es la palabra magistral, algunas ideas no se redondean, quedan flotando en el agua como burbujas a media estallar. Y está bien. Es perfectamente normal, no hay que encajar letras en ningún lugar sin sentirlas, siguiendo un hilo que solo una entiende y se desafía a sí misma creyendo romperlo. Porque va a seguir ahí, ajustando la distancia entre el deseo y el hecho.